Trufo
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y ahora que estoy viejo
me pega con el palo
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Anónimo - Siglo XV(?)
Es en los estertores de las legislaturas cuando aparecen las propuestas destinadas a atraer nuevos adeptos. El partido en el poder tiene ventaja, ya que puede proponer leyes que parezcan satisfacer las demandas de algún grupo y de esta forma conseguir su voto. Pero, claro, ninguna ley puede contentar a todos y siempre habrá alguien que eleve su grito de protesta.
Esta vez los gritos provinieron de varios miles (cientos de miles, según ellos mismos) de cazadores, esos autoproclamados defensores del oso pardo, paladines de la jara, protectores del quebrantahuesos y benefactores del sotobosque mediterráneo. Su protesta: que la despótica Ministra de Medio Ambiente coarta su libertad –aquella que, según dijo un gabacho, termina donde empieza la de los demás– al no permitir tal munición o no autorizar la caza en cual paraje. Y a la puerta del ministerio fueron, para que se enterara de que no estaban de acuerdo con su pésima administración.
A Trufo le llevaron. Al principio estaba acojonado, (more…)

