Desde hace ya algún tiempo, mi vida transcurre de casa al trabajo y del trabajo a casa, parajes que distan apenas veinte minutos de paseo. Es por esto que esta bitácora se encuentre tan desamparada, y es que apenas encuentro cosas dignas de mención. Para que se hagan una idea les voy a relatar lo más emocionante que me ha ocurrido en Babilonia en las últimas semanas, y que ha acontecido apenas hace unos minutos.
Resulta que, por falta de tiempo y sobranza de desidia, ayer no preparé comida para hoy, así que he bajado al MacFosters King que hay en la esquina a por una ensalada, que es lo más sano que sirven.

