El perfecto guionista: Creación del personaje (I): La pose

¿Se preguntan de dónde sacan los guionistas sus ideas?  ¿Saben de qué forma solucionan las tramas?  ¿Se preguntan cómo construyen esos personajes inmortales?  Dejen de preocuparse, porque aquí comienza El Perfecto Guionista, una serie de artículos resultado de horas de investigación y estudio, que iré dejando caer y que resolverán estas y otras dudas.

Empecemos con la creación del personaje.  Obviemos la creación de un pasado y pasemos directamente a su personalidad.  Lo más importante es que la personalidad quede clara desde el principio.  De lo contrario el espectador puede perderse.  La forma más directa de hacerlo es a través de la pose, la cual ha de repetirse varias veces a lo largo de la obra, por ejemplo, una vez por capítulo en el caso de las series de televisión.  Eso sí, ha de ser siempre la misma pose para que no haya confusiones.

Como un ejemplo vale más que una larga explicación, voy a traducir una nota que se le cayó a un guionista de la popular serie televisiva CSI-Miami mientras esperaba el autobús.  Se trata de la odiada característica Pose Horatio:

  1. Colóquesele frente al interfecto, caminando despacio y mirando a un punto indeterminado junto al pie derecho del interrogado, con la cabeza ladeada.  Si puede hacerlo sin que le vea llegar y así asustarle, hágalo.
  2. Quítesele las gafas de sol y que mire el suelo a través de ellas mientras dice:  “Volvemos a vernos, botarate.”  El que sea la primera vez que se vean es irrelevante.
  3. Sin inmutarse e ignorando la reacción de su interlocutor, vuelve a ponerse las gafas condescendientemente sin dejar de mirar al suelo.
  4. Que mire a su izquierda, sin cruzar la mirada de quien tenga enfrente, que ponga las manos en jarras, a ser posible abriéndose la chaqueta para que se vea el arma reglamentaria, y diga, tranquilamente:  “Francamente, botarate, me importa un pimiento.  Eres culpable porque lo digo yo.”
  5. Antes de que el futuro inquilino de La Milla Verde pueda contestar, que le míre fijamente a los ojos con un rápido movimiento de cabeza y le espéte:  “Y lo demostraré aunque tenga que inventarme las pruebas, que para eso molo más que tú.”
  6. Désele la vuelta y que regrese a la oficina, caminando como El Duque.
  7. Profit.

Como se habrán dado cuenta, la Pose Horatio dejará claro que dicho personaje es un cabrón tipo duro, independientemente de la calidad interpretativa del actor.

En la próxima lección explicaremos cómo aumentar la audiencia y la espectación matando al protagonista de la serie en el último capítulo de una temporada para destruir la ilusión del público resucitándolo en el primer episodio de la siguiente.

Publicado en on Miércoles, 24 de Junio de 2009 at 12:15 pm Dejar un comentario

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