Donde el poeta, extasiado por la belleza helénica de Su Amada, expresa su admiración por Ella, así como los sentimientos más profundos de su corazón y su alma, lamentando su total ineptitud a la hora de describirla para que la Humanidad toda sea partícipe de su éxtasis, sumiéndose entonces en una infinita melancolía al sentirse sólo y abandonado en su contemplación.
¡Oh!


¡¡!!